Después de 20 años tragando carros y carretas como director de la Compañía Nacional de Danza (CND que dicen), veinte años de lucha para conseguir que la danza española se pasee por el mundo con nombre propio, después de crear obras y coreografías propias de un genio, el Ministerio de Cultura dice que se tiene que presentar a un "concurso" para demostrar su valía. La ministra González Sinde debería volver a dedicarse a lo que hace estupendamente: escribir guiones ("La buena estrella") y dirigir películas ("Por una palabra tuya"), y haberse dejado la piel para que Nacho Duato siguiera al frente de la CND, pero ¡hace tanta calor!
Entiendo perfectamente a Nacho Duato, yo también me exiliaría si me lo pudiera permitir.
¿Estamos locos? ¿tenemos realmente la clase política que nos merecemos? Los unos por inútiles, con honrosas excepciones (Rubalcaba, Chacón) y los otros por sinvergüenzas, desconozco si habrá alguna excepción, nos están llevando al ¿limbo?
Nacho Duato se exilia y está tan hecho polvo que dice que no volverá a España. Si queremos algo de él tendremos que ir a San Petesburgo donde dirigirá el teatro Mijailovski creado en 1833, que se ha ido convirtiendo en adalid de la cultura pasando por encima de los numerosos momentos, buenos, malos y peores, que ha vivido la historia rusa.
Seguro que cuando Nacho Duato dijo "hasta aquí hemos llegado" su teléfono, fax, PC y cualquier medio posible de comunicación se colapsaron con las miles de proposiciones de distintos países. "A Spain le importa un huevo la cultura", "genio liberado" gritarían excitados numerosos países.
Te admiro y te echaré mucho de menos, Nacho Duato.
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